Mi Confrontación con la Docencia
Faltando un mes por terminar mí servicio en la jurisdicción de Comitán, como pasante de Nutrición mi novio que actualmente es mi esposo me llamo por teléfono si me interesaría dar clases en una Universidad particular de Educación Física en mi tierra natal San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Impartiendo las materias de Nutrición y Deporte y Bioquímica del Deporte… Y mi respuesta inmediata fue “SI”; como la mentalidad que me fije siendo estudiante de la carrera de nutrición fue trabajar y desempeñarme en algo a fin a mí profesión, o en el primer trabajo que me “cayera” para contar con experiencia, acepte ser maestra en una Universidad. Fue una experiencia inolvidable, los alumnos que cursaban eran mayores que yo (Altos y Fornidos) y con muchas dudas, no tenía experiencia como docente recuerdo que la materia de Bioquímica como estudiante no me gusto pero en ese momento era lo que me estaba dando de comer, junto con otra materia que me encantaba, por ello tuve que desvelarme para prepararme en la deficiencias que tenia para que tuviera mayor habilidad para compartir mi conocimiento, aunque el gusto me duro poco ya que en un semestre solo se abrió un grupo quedándome con 5 horas cosa que me hizo reflexionar en las desventajas que presenta el trabajar en escuelas particulares y empezar a buscar otras opciones.
Mi hermana que ya trabajaba en el Cecytec, me comento que existirían nuevas contrataciones dándome las fechas de entrega de requisitos y aplicación del examen, el cual pase y me dieron a escoger entre dos planteles, cabe mencionar que durante la contratación tuve que dar una clase modelo, lo cual realice sin contratiempos debido a mi experiencia que obtuve dando clases en la universidad anteriormente.
Empecé a trabajar en el Cecytech en el 2002, en el plantel de Huixtán, Chiapas; y me dieron las materias que corresponden a la Especialidad de Análisis y Tecnología de Alimentos, y como no teníamos plantel dábamos clases en una casa rentada, actualmente ya cuenta con edificio propio. En la escuela donde trabajo es una comunidad indígena que hablan Tzental con bajo desarrollo, por lo cual los alumnos no son muy abiertos en expresar sus ideas, necesidades y dudas, la mayoría es tímida, pero muy respetuosa, la gente no cuenta con muchos recursos económicos, pero a pesar de su pobreza y estado nutricio deficiente, he tenido alumnos muy inteligentes, de la primera generación el 18% que continuo sus estudios termino una carrera técnica, solo el 5% Está terminando la Universidad algunos ya están colocados como maestros bilingües, en la generación que acaba de egresar el 25% logro entrar a la universidades, en carreras de Ingenierías como la de Ing. Químico, Ing. Ambiental etc. Todo esto me da una gran satisfacción como docente porque los alumnos al terminar su bachillerato al menos un alumno desea ser nutriólogo y tres más escogen alguna carrera relacionada con los alimentos como Ing. Agroindustrial, Gastronomía, etc. Esto me indica que si estoy impactando como docente y una vez más se demuestra que el docente es un modelo a seguir. Por otro lado también me he encontrado a otros vendiendo en tiendas de comercio, o realizando otras actividades que no corresponde a sus estudios, pero esto una vez más me compromete a darles competencias para la vida y enfocar a esos jóvenes con bajos recursos a formar microempresas o tan siquiera módulos sustentables para la economía y sobrevivencia.
domingo, 11 de octubre de 2009
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